Composer/Improviser/Sound-Artist/Poet/Visual-Artist

Imágenes Sónicas – Roy F Guzmán

A través de la historia, desde Marcel Duchamp y su propuesta de Sculpture Musicale, hasta las arquitecturas sónicas de Bernhard Leitner, ha estado presente en el campo del arte una insistente urgencia: hacer del sonido algo tangible, plástico.

Esta urgencia surge del carácter esquivo del sonido como material. A mi parecer, el sonido no es un objeto en sí mismo, sino una construcción perceptiva: un artefacto interpretativo generado por nuestro sistema auditivo y neuronal. En términos físicos, el sonido consiste únicamente en fluctuaciones de presión en el aire. Es a través del sistema auditivo —en particular la cóclea y la membrana de Corti— que estas vibraciones se transducen en impulsos eléctricos, dando lugar a lo que percibimos como tonos, timbres y frecuencias.

En este sentido, el sonido puede entenderse como una ficción interpretativa, al igual que ocurre con los demás sentidos. No accedemos directamente al fenómeno físico, sino a su traducción biológica.

A diferencia de otros sentidos, el sonido posee una condición particular: su capacidad acusmática. Gracias a tecnologías como el altavoz, el sonido puede desvincularse de su fuente física, existiendo como un fenómeno sin origen visible. Esto se inserta dentro de una cultura predominantemente visual, donde la imagen mantiene una primacía casi absoluta en la experiencia cotidiana.

Por otro lado, la diferenciación tonal en el sonido no opera con la misma inmediatez que la diferenciación cromática en lo visual. La capacidad de distinguir frecuencias con precisión —como en el caso del oído absoluto— no es común, incluso entre músicos. Este proyecto, en parte, propone una situación donde el oído debe desarrollarse o adaptarse para percibir estructuras más finas dentro del sonido.

En las obras presentadas aquí se propone una investigación que dialoga con prácticas contemporáneas de audio espacial, pero introduce una problemática específica: la posibilidad —o imposibilidad— de dibujar o pintar imágenes con sonido.

Esta dificultad radica en la naturaleza difusa del sonido. A diferencia de la luz, el sonido no se comporta como un medio fácilmente delimitable. Su propagación en el aire es compleja, entrópica y altamente dependiente del contexto físico y perceptual. La experiencia acústica, además, es inherentemente individual y depende de un punto óptimo de escucha (sweet spot).

Sin embargo, dentro de estas limitaciones, se explora la posibilidad de generar diferenciación espacial mediante una matriz frontal de bocinas. A través del uso de distintas morfologías sonoras —variaciones en timbre, densidad y comportamiento espectral— es posible sugerir áreas, formas y relaciones espaciales. Un oyente con entrenamiento auditivo puede incluso comenzar a distinguir “colores” dentro de estas configuraciones sonoras, como ocurre en Paisaje de la Calle San Juan.

Arte por Carlos Roman Santiago - CJ