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No Ficciones Sonoras - Sonic Non Fictions

No Ficciones Sonoras (Sonic Non-Fictions)

No Ficciones Sonoras propone una práctica artística basada en la documentación estética del acontecimiento sonoro. La obra no busca representar el mundo ni transformarlo en discurso musical, sino presentar el sonido como evidencia de una realidad específica. El documento sonoro deja de ser un medio para la composición y se convierte en la obra misma.

Su estética es deliberadamente austera, seca y documentativa. Se evita la dramatización, la narrativización y la manipulación expresiva del material. Largas duraciones, conversaciones, silencios, ambientes y acontecimientos cotidianos pueden formar parte de la obra sin ser organizados según criterios musicales tradicionales. La intervención artística consiste principalmente en la decisión de observar, registrar y presentar.

No Ficciones Sonoras propone dos reducciones de la escucha.

La primera reducción consiste en suspender, en la medida de lo posible, la interpretación semiótica del sonido. El oyente es invitado a desplazar su atención desde aquello que el sonido representa hacia el fenómeno sonoro mismo y su presencia material.

La segunda reducción consiste en suspender la escucha musical. Ritmo, melodía, forma, tensión o desarrollo dejan de constituir el centro de la experiencia para permitir que el acontecimiento sonoro exista como documento antes que como composición.

Estas reducciones no pretenden negar el significado ni la musicalidad del sonido, sino invitar al oyente a ponerlas provisionalmente entre paréntesis. El objetivo es aproximarse a una condición más primaria de la experiencia auditiva, donde la información contenida en el acontecimiento sonoro pueda percibirse con la menor cantidad posible de mediaciones culturales, narrativas o musicales.

En este sentido, No Ficciones Sonoras no solo define una manera de producir obras, sino también una disciplina de escucha. La obra permanece incompleta sin la participación activa del oyente, quien es invitado a realizar estas dos reducciones como un ejercicio perceptivo. La escucha se convierte en un acto de observación, donde el sonido es recibido antes como acontecimiento que como mensaje y antes como presencia que como representación.

Conceptualmente, esta práctica encuentra afinidad con la objetividad documental del naturalismo de Manuel Zeno Gandía, con la actitud antiexpresiva del Chocolate Grinder de Marcel Duchamp, con la suspensión fenomenológica implícita en la escucha reducida de Pierre Schaeffer, la literatura Non Fiction de Truman Capote y con la austeridad documental del videoarte de Bruce Nauman. Sin embargo, No Ficciones Sonoras desplaza estas referencias hacia un territorio propio: una estética de la documentación sonora donde el registro no funciona como evidencia de una obra, sino como la obra misma.

No Ficciones Sonoras entiende la documentación estética como una forma de conocimiento. Cada registro constituye una oportunidad para aproximarse a la materialidad del mundo audible mediante una escucha atenta, disciplinada y despojada de las convenciones que habitualmente organizan nuestra percepción. La obra no busca explicar el sonido ni embellecerlo; propone las condiciones para que el oyente pueda encontrarse con él desde una atención radical.

English:

Sonic Non-Fictions

Sonic Non-Fictions proposes an artistic practice grounded in the aesthetic documentation of sonic events. Rather than representing the world or transforming it into musical discourse, the work presents sound as evidence of a specific reality. The sonic document ceases to function as material for composition and instead becomes the artwork itself.

Its aesthetic is deliberately austere, dry, and documentary in nature. Dramatic treatment, narrativization, and expressive manipulation of the recorded material are intentionally avoided. Extended durations, conversations, silences, environmental ambiences, and everyday sonic events may all become part of the work without being organized according to conventional musical principles. The artistic intervention lies primarily in the act of observing, recording, and presenting.

Sonic Non-Fictions proposes two reductions of listening.

The first reduction consists of suspending, as much as possible, the semiotic interpretation of sound. The listener is invited to shift attention away from what a sound signifies toward the sonic phenomenon itself and its material presence.

The second reduction consists of suspending musical listening. Rhythm, melody, form, tension, and development cease to occupy the center of the listening experience, allowing the sonic event to exist as a document before it is perceived as a composition.

These reductions do not seek to deny meaning or musicality, but rather to place them temporarily in suspension. Their purpose is to approach a more primordial condition of auditory experience, in which the information contained within the sonic event may be perceived with the fewest possible cultural, narrative, or musical mediations.

In this sense, Sonic Non-Fictions defines not only a method of artistic production but also a discipline of listening. The work remains incomplete without the active participation of the listener, who is invited to undertake these two reductions as a perceptual exercise. Listening becomes an act of observation in which sound is encountered first as an event rather than a message, and as a presence rather than a representation.

Conceptually, this practice shares affinities with the documentary objectivity of Manuel Zeno Gandía's literary naturalism, the anti-expressive attitude embodied in Marcel Duchamp's Chocolate Grinder, Non Fiction literature of Truman Capote, the phenomenological suspension implicit in Pierre Schaeffer's reduced listening, Truman Capote's literary non-fiction, and the austere documentary aesthetic of Bruce Nauman's video art. Sonic Non-Fictions, however, reconfigures these references into its own territory: an aesthetic of sonic documentation in which the recording no longer functions as evidence of an artwork but instead constitutes the artwork itself.

Sonic Non-Fictions understands aesthetic documentation as a form of knowledge. Each recording becomes an opportunity to approach the materiality of the audible world through attentive, disciplined listening stripped, as far as possible, of the conventions that ordinarily organize perception. The work neither seeks to explain sound nor to beautify it; instead, it establishes the conditions under which the listener may encounter sound through an act of radical attention.